jueves, 1 de octubre de 2009

Escribiendo

Este verano he vivido una curiosa cantidad de sensaciones. El tiempo ha pasado veloz y lento a la vez. He vivido un momento triste y muchísimos en los que me he sentido muy feliz. He disfrutado de la independencia, de la soledad, de la compañía y de la tranquilidad. Cada día ha sido distinto y ha formado parte de mi proceso de amoldamiento. Estoy casi del todo acomodada en mi nueva vida, pero disfrutando aun de la novedad. 

Este verano, además, he revivido sensaciones que viví hace mucho tiempo. He paseado por el campo, he tomado el sol, he comido fruta recién recogida, me he dado largos baños y he dormido una cantidad ingente de horas. Puede que haya sido el mejor verano que he pasado hasta ahora, pero me ha recordado enormemente el verano que viví con 13 años. El teletransporte existe. Casi cada día recordaba imágenes de aquel verano feliz y despreocupado y me sentía como entonces.

Este verano he sido incapaz de sentarme a escribir. Pese a lo agradable que ha sido agradezco como siempre que el tumulto y el desorden del verano vayan dando paso a la rutina. No me considero una persona rutinaria, pero me gusta recuperarla después de estas épocas. Ahora vuelven las ganas de escribir, aunque en realidad nunca se fueron del todo. 

Este otoño empiezo dos proyectos que tienen que ver con la escritura, uno más directamente que el otro. No sé a donde me llevaran pero me tienen bastante ilusionada. Os haré saber los progresos. 

miércoles, 22 de julio de 2009

Sin cosas

Una de las deficiniones de ironía es: "burla fina y disimulada". La vida a veces puede ser muy irónica y parece que se burla de nosotros y que retuerce las cosas disimuladamente. Últimamente todo me parece muy irónico.

Esta foto es del garaje de los abuelos de M. Se quemó el sábado por la mañana. Afortunadamente no les pasó nada. La casa se llenó de humo y ha quedado inhabitable, pero el tiempo y el seguro la dejarán más o menos como antes. Están muy disgustados, como es lógico. La visión de la casa es abrumadora.

La casa en la que vivo ahora es pequeñita, justo para dos. Para que la mudanza fuese más fácil dejé mis cosas en la casa de la foto. Ya había traído la mitad de las cosas que vinieron de Madrid y tenía pendiente el resto, esas cosas que me hacían menos falta pero que se habían salvado de la limpieza que hice antes de venir. Son las cosas que se ven desperdigadas por el suelo.

Se han quemado todos mis libros, todos mis DVD's, todos mis CD's, casi toda la ropa de invierno, el telescopio... Sólo se ha salvado el resto de mi ropa, mis cacharros de cocina y algunas cosas más que ya estaban en mi casa. Justo en mi anterior post hablaba de la idea de mudarme con sólo una mochila. Habría sido parecido, aunque no tan drástico.

Lo que más me ha dolido son las fotos de mi adolescencia, las cartas que alguna vez me escribieron, los cuentos que me gustaba releer y la cajita que tenía llena de recuerdos especiales. Echaré mucho de menos esas cosas. Me gustaba ojearlas. He rescatado la caja de los tesoros de mi abuelo, pero casi me da miedo abrirla por lo que pueda encontrarme dentro.

Creo en el destino y casi siempre en las señales. Se han salvado cuatro libros, dos que tenía yo y dos que tengo prestados. Los dos primeros eran "La casa de los espíritus" y "El extranjero". Ambos hablan, en mayor o menor medida, de pérdidas materiales y personales. Los otros dos son un libro para saber cómo afrontar los cambios que me recomendó mi psicóloga, y el otro "El camino del Zen". Esto ya de por sí me pareció curioso, pero no pude evitar reirme cuando M. me enseñó el primer trozo de papel que encontró cuando llegamos: era un trozo de uno de mis libros de budismo zen y que justamente hablaba sobre el materialismo.

Asocio demasido los recuerdos con cosas materiales. Antes me costaba mucho tirar cosas pero en el último año decidí que había llegado el momento de cambiar. Creo que he quedado curada. Ahora más que nunca me planteo las cosas de otra manera. Han sido un par de días extraños, pero ahora, desde otra perpectiva, siento hasta cierto alivio: hay muchísimas cosas de las que ya no me tendré que preocupar.

Algunos de los que me conocen empiezan a decir que tengo mala suerte y que me pasa de todo. Puede que tengan parte de razón y hasta puede que sea un poco gafe. Pero desde haces unos meses veo las cosas de otra manera: tengo mucha suerte, a pesar de todo, de que no me haya pasado nada más grave. A veces hay que buscar poco y otras mucho, pero siempre se le puede sacar un lado positivo a todo.

martes, 7 de julio de 2009

Little boxes



No he querido ni mirar la fecha de mi última entrada. Sólo sé que hace mucho que no usaba este cuaderno. Los últimos meses han pasado como una ráfaga de aire, que se lo ha llevado todo por delante, que ha traído cambios y que le ha dado la vuelta a mi vida.

Me habían dicho que las mudanzas lo trastocan todo. Yo no termina de creerlo pero ahora lo corroboro. En mayo me mudé, con todo lo que eso conlleva. Ya no vivo en Madrid, ahora vivo en L'Atlàntida.

Mi cuñado sugirió que me mudase con sólo una mochila al hombro, llevando sólo lo que fuese realmente indispensable. Me lo llegué a plantear cuando vi el asombroso número de cajas que llené. No necesita casi nada de eso para vivir. Eran cosas que me tenían que hacer la vida más sencilla, pero que durante unas semanas me la complicaron bastante.

Todo es nuevo y hasta yo me veo distinta. Estoy en un proceso de amoldamiento. Me dijeron que las primeras semanas serían las peores, que echaría de menos a los que he dejado atrás. Si soy sincera, después del último año y medio he agradecido la distancia. Paso bastante tiempo sola sin mucho que hacer, pero lejos de sentirme triste o incómoda me siento a gusto.

Con el cambio me he deshecho de muchas cosas, materiales y emocionales; otras están aparcadas y otras alejadas. Un cambio grande es necesario cada cierto tiempo. Es como vaciar un cajón y pensar de una vez por todas que es lo necesario y que es lo que ya no vale.

No era mi intención ausentarme durante tanto tiempo, durante el cual he pensado muy a menudo en lo mucho de menos que echaba el blog. Ahora toca quitarle el polvo. Nueva conexión, nuevo emplazamiento y nueva etapa. Probablemente también nuevos aires en el blog, pero eso ya se verá.

jueves, 26 de marzo de 2009

Bacon


Los cuadros de Bacon tienen voz propia.
A algunos se les oye gritar.


viernes, 13 de marzo de 2009

Stand-by


En las últimas cuatro semanas he empezado cuatro posts distintos, pero no he terminado ninguno de ellos. Me pregunto si seré capaz de terminar este. En algún punto me quedo bloqueada, aunque tenga en mente lo que quiero escribir.

Hoy me he parado a pensar que eso mismo me está pasando con todo. No hago nada del otro mundo. Me cuesta ponerme a hacer cualquier cosa y me cuesta aun más terminarlo. Es uno de esos momentos en los que tengo la sensación de que todo el mundo se mueve mientras yo me dedico a pulular por el mundo. Es la misma sensación que tengo cuando estoy sentada en un banco, muy quieta, y veo a los demás pasar de un lado a otro.

Los días y las semanas se precipitan. El tiempo se escurre y pasa a una velocidad de vértigo, pero yo no le sigo. Estoy en "Stand-by".

Hoy, al pararme a pensarlo, lo he visto venir. Me iba a entrar el agobio por todo ese tiempo desaprovechado, por no poder avanzar, por sentirme estancada. Pero no ha ocurrido. Me siento relajada y tranquila. Debo haber cambiado mucho más de lo que me doy cuenta.

Dentro de unas semanas llegará la mudanza. Mientras disfrutaré de esta extraña sensación. Me sentaré en mi banco y veré a los demás pasar. Veré cómo se va el invierno y llega la primavera. Me levantaré de vez en cuando y pasearé, danzando entre unos y otros.

Me gusta el Stand-by.

lunes, 9 de febrero de 2009

Es de locos

Esta mañana me han vuelto a despertar haciendo ruido. Me he levantado algo antes de las nueve, consciente de que no me iba a poder volver a dormir. He ido a la cocina y me he preparado un zumo de naranja. Estaba hablando con mis padres y mi hermana en el pasillo cuando hemos oído el estruendo. Es como el ruido de un petardo, pero mucho mayor y más seco.

Era la bomba que han hecho explotar en el IFEMA. Por cómo ha temblado todo sabíamos que tenía que haber sido cerca. Y es que yo no vivo en Madrid capital si no en una localidad de la periferia.

Me ha traído malos recuerdos.

Ha sido una pataleta. Bonita manera de intentar conseguir o reinvidicar nada. Me parece curioso que después acusen a los demás de fascistas. Es una manera de pensar y actuar que no entenderé nunca. Me parece irracional. Llevan años haciendo lo mismo y siempre con resultados parecidos, que se repiten ciclicamente.

Me fascina que todo esto tenga sentido para ellos.

viernes, 6 de febrero de 2009

Mi reflejo


Cuando era pequeña solía mirar embobada cómo tocaba mi prima el piano. Siempre que iba a su casa la insistía para que tocase cualquier cosa. Me encantaba el sonido y ver cómo unos cuantos movimientos se convertían en aquello que sonaba.

Abrieron una tienda-academia de música donde yo vivo y le pedí a mi madre que me apuntase. Me encantaban las clases y mis compañeros, y desde entonces siempre he tenido el mismo profesor. A todos les hace gracia recordar que yo tenía diez u once años cuando empecé a ir y que todavía llevaba vestiditos y coletas. Para disgusto de mi profesor y un poco para disgusto de mis padres nunca me quise dedicar a ello profesionalmente, pero se convirtió en una parte de mí.

A través del piano he aprendido muchas cosas. Me gusta mirar atrás para ver cómo los cambios en mi vida siempre se han visto reflejados en mi manera de tocar. Creo que cómo tocamos un instrumento es un reflejo directo de cómo somos.

Después de unos años sin poder ir a clase volví a retomarlo en octubre. En estos meses se ha convertido en un desahogo, una alegría, un cambio y sobre todo en el reflejo de mi camino. Y me gusta ese reflejo, porque aunque ahora en mi camino veo tantas luces como sombras, en la parte que recorreré en los próximos meses veo mucha luces y muy poca oscuridad.

lunes, 2 de febrero de 2009

Una vez más

Ayer por la noche recibí un e-mail de Blogger. En él me explicaban a mí y por lo visto a más gente la fuente de los problemas. Por lo visto la mayoría de blogs que se crearon el mismo día que el mío o en días cercanos han pasado por lo mismo. También por lo visto ya está todo solucionado y no tendría por qué haber más problemas. He aceptado sus más sinceras disculpas.

Es curioso, porque este e-mail me llegó cuando ya estaba hasta las narices de no poder escribir ni comentar. De hecho, le leí un par de horas después de abrir una cuenta en otro servidor para crear "Cosas 2". Esa cuenta quedará pendiente por si vuelvo a tener problemas.

Quería agradeceros especialmente los comentarios que quedaron sin contestar en el último post. Bua, Buk, Lastienditas y Catalina, muchas gracias por vuestros comentarios. Me gustaron mucho y me hicieron mucha ilusión. Muchas gracias por vuestras palabras. Fue muy bonito leer lo que escribisteis y junto con lo que yo conté fue como dar un paso más.

Así pues este será el último post que escriba sobre los odiosos problemas técnicos. Si funciona bien seguiré como siempre, y si no os avisaré del cambio.

Una vez más estoy de vuelta.

jueves, 8 de enero de 2009

Feliz Año Nuevo

Quería haber felicitado la Navidad y el Año Nuevo a su debido tiempo, pero todo ha pasado muy deprisa. Temía que al entrar hoy el blog volviera a no funcinar. Espero que hayais pasado unos días muy buenos y os deseo un buen año. Y si no es bueno, por lo menos que no sea peor que este.

Yo puedo decir que he pasado unas Navidades muy bonitas por muchos motivos, nada que ver con las del año pasado. Confieso que soy una persona extremadamente navideña. Y este año he intentado aprovechar cada momento.

Yo creo que la única tradición que no sigo es la de hacer propósitos para el año nuevo. Si lo hago, muy rara vez, es en mi cumpleaños o en octubre. Lo que no he podido evitar este año es hacer una recapitulación. Ha sido un año largo, raro y oscuro. No es nada nuevo, quien me haya leido durante un tiempo se habrá dado cuenta. Pero este año también ha habido cosas muy buenas. Cuando he empezado a escribir no tenía pensado contarlo. Pero no sé por qué hoy me apetece contarlo del todo, sin claves: este año he estado yendo a terapìa por un principio de depresión, muy leve pero agravado por otras cosas. Y es que ir a terapia es una de las mejores decisiones que he tomado nunca. Se me hace raro contarlo, pero también es muy liberador.

Así que pese a todo lo malo ha sido un año de aprendizaje y de cambios. Además he estado muy apoyada, y eso siempre ayuda. Me siento mucho mejor e incluso empiezo a sentirme mejor que antes de que todo empezase. Todavía queda, pero son sólo pequeños cabos por atar.

No sé cómo será el nuevo año, probablemente un año de grandes cambios. Quién sabe si bueno o malo, o las dos cosas. Ya se verá. Y ya os lo contaré, siempre y cuando Blogger me deje.

Os deseo lo mejor. Feliz Año Nuevo.

domingo, 14 de diciembre de 2008

La nieve

Tenía pensado escribir sobre algo totalmente distinto, pero aún pienso en lo que vi ayer por la mañana a través de la ventana. Estaba nevando. Me pasé una hora mirando por la ventana.

Me gusta la nieve porque es silenciosa. Se acumula poco a poco, sin hacer ruido, y parece que su va y ven amortigua lo demás. Me gusta salir cuando nieva y sentir en la cara las cosquillas que hacen los copos. Me gusta su tacto y eso que se siente en el aire.

Me hubiera gustado estar en una cabaña perdida en el bosque, con fuego encendido en la chimenea. Hubiera mirado por al ventana cómo nevaba, también durante mucho rato. Después me hubiera puesto mi abrigo y mis guantes y hubiera salido a jugar con la nieve. Hubiera hecho un muñeco de nieve y hubiera caminado entre los árboles para ver cómo las ramas ceden con su peso.

Reconozco que muy a menudo sueño despierta, y hay momentos en los que no lo puedo controlar. Me pasa cuando voy en coche. O cuando estoy sentada esperando a alguien. Pero me pasa especialmente esas veces, esas raras veces, en las que nieva.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Ya lo dijo Murphy

Si algo puede salir mal, saldrá mal. Si algo puede salir peor, saldrá peor.

El número de compromisos extra a realizar en un día aumenta proporcionalmente con la importancia del compromiso principal. Cuantas más cosas tenemos que hacer en un día determinado, más cosas surgen como por arte de magia. Es curioso. A lo mejor sólo exageramos porque esos días se hacen infumables. Pero en el fondo creo que "Murphy" tenía razón. Hay días, e incluso semanas en el peor de los casos, en los que todo parece acumularse. La frase comodín de mi padre: "¡es que todo tiene que ser en el mismo día!"

Hoy he comprobado cómo esos días se llevan peor si te dan malas noticias por la mañana. Después de unas semanas de tranquilidad nos dicen que nos vayamos preparando. Es más que probable que la batalla de los últimos meses tenga que continuar. Supongo que esa es la peor parte, tener que esperar la caída.

Este año es como una transición para mi. Y tengo ganas de llegar al final de esa transición. Ahora me siento un poco atrapada, con obligaciones que no debería tener, más las que están por llegar. Es mucho peso. Es llevable,y no me queda más remedio que llevarlo, pero tengo ganas de respirar por mi cuenta.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Infierno bloguero Vol.2

Me ha vuelto a pasar lo mismo. Un par de días después de escribir mi último post comprobé con horror que volvía a las andadas. Ni me podía meter en mi cuenta, ni podía dejar comentarios (ni siquiera anónimos), ni podía abrir otra cuenta, ni nada de nada.

Escribí un mail. Educadamente expuse el problema. Me dijeron que lo "analizarían". Después de dos semanas escribí otro. Recibí una respuesta parecida. Hoy, como casi todos los días de las últimas semanas he mirado a ver si funcionaba y se arreglaba "solo", como la otra vez. Para mi sorpresa hoy sí que funcionaba. La vida es misterio. Internet es un camino misterioso.

He estado pensando en mudarme a otros servidores, pero no me gustan. Probaré una vez más, y si me vuelve a pasar abriré otro blog.

Os doy las gracias por los comentarios que pusisteis en mi última entrada. Me gustaron mucho y me dio rabia no poder contestar. Me volvereis a ver en vuestros blogs, o eso espero. He seguido leyéndolos pero no pude decir nada.

Da gusto poder volver a escribir.

domingo, 26 de octubre de 2008

Días de luz


Hemos pasado días de frío, y ayer, de repente, hizo calor y mucho Sol. En algún momento de la mañana debió hacer aire y el día se llenó de luz. No quedaba contaminación, la había arrastrado, y cuando eso pasa en Madrid todo parece diferente. Es especialmente agradable cuando ocurre en un día de fin de semana.

Incluso la incorporación de la M-40 me pareció preciosa. El nuevo horizonte madrileño brillaba, y detrás, se podían ver las montañas de la sierra. Muy pocos días al año se tiene una visión así.

Me sentí tan bien que empecé a tener ideas para escribir. Y fue extraño porque cuanto mejor me siento menos ideas tengo. Hoy, un nuevo día lleno de luz, me ha apetecido escuchar a Leonard Cohen, Velvet Underground y Nico, normalmente reservados para los días de lluvia.

Me gusta esta luz y me gustaría que se quedase durante días, pero cambiará tarde o temprano. Así es como debe ser y así es como será. No me importa que cambie, me amoldaré. Ni luces pasadas ni luces futuras. Sólo la de hoy.

jueves, 16 de octubre de 2008

"Más extraño que la ficción"


Hoy he llegado pronto a clase. He ido al baño a beber agua y justo cuando estaba a punto de irme ha entrado una compañera de clase:

-¡Anda, qué gracia! Siempre nos encontramos en el baño - dijo ella.
-Ya, qué curioso - dije yo, después de pestañear un par de veces.

La cosa es que he contestado un poco por inercia. Ella parecía muy segura de que nos hayamos visto más veces en el baño antes de clase, pero yo no lo recuerdo. Después de pensarlo un rato me vino una imagen borrosa de que algo así haya pasado, pero puede que sea un falso recuerdo que me haya inventado.

Me ha chocado mucho. Últimamente no tengo memoria para recordar nada que no tenga cierta importancia. Supongo que es porque el último año ha sido complicado. Demasiada información para procesar y una mala administración de esa información por mi parte.

Hoy me siento especialmente extraña y un poco cansada. Cuando estoy así siempre pienso en que puede que mañana sea un día mejor, o pienso que al menos espero que no sea peor. Hoy es un de esos pocos días en los que espero que el día de mañana sea mejor.

domingo, 5 de octubre de 2008

Mrs. Robinson


"We'd like to know
a little bit about you"

De vez en cuando vivo uno de esos momentos mágicos, de los que sólo se pueden tener con la música. Te acuerdas de una canción, la escuchas en la tele o alguien la pone en su blog. La escuchas y algo pasa. Sientes algo por dentro y de repente tu estado de ánimo cambia. Era la canción perfecta en ese día, en ese momento.

Ayer, y una vez más, me pasó con la cancion más radiada de Simon & Garfunkel. Vi un link y me metí. Suficiente. Me pasé todo el día cantando, tarareando y escuchando sus discos. Buen humor bestial.

Coo coo ca-choo, Mrs. Robinson...

miércoles, 1 de octubre de 2008

Infierno bloguero

Unos dos días después de escribir mi última entrada ocurrió algo que hasta ahora no me había pasado nunca: no podía entrar en mi cuenta blogger. Al principio pensé que sería algo del servidor, de mi conexión o algún misterio de la informática. Pobré en otros ordeandores y nada.

Hoy venía decidida a abrir una nueva cuenta. Ya no podía más. En este tiempo he querido escribir sobre muchas cosas en el blog, aunque sólo fuera con comentarios anónimos, pero es que no me dejaba hacer ni eso. Mi cuñado me dijo que intentara contactar de alguna manera pero tampoco pude. Empezaba a ponerme paranoica e incluso empezaba a pensar que era una rebelión de las máquinas contra mí. Hoy por fin, y como por arte de magia, he podido entrar con toda normalidad.

Mis disculpas porque hubo comentarios que se quedaron en el aire, sin contestar. Espero poder volver a la normalidad bloguera. Cruzaré los dedos.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Inevitable


A veces pienso que la vida podría ser mucho más sencilla.

Nosotros la hacemos complicada.

A mí me gustaría que fuese menos compleja, pero perdería encanto.

domingo, 31 de agosto de 2008

Pandora

Cuando tenía unos nueve años uno de mis hermanos me compró un libro de cuentos de Gianni Rodari. Hubo uno que me hizo pensar mucho. Se llama "Jaime de Cristal". Era la historia de un niño que nació transparente. Era como de cristal, pero no se rompía. Se podía ver cómo latía su corazón y se podían ver sus pensamientos. Eso quería decir que no podía decir mentiras ni guardar secretos. La gente sabía la respuesta a lo que le preguntaban antes de que contestase y todo el mundo se volvía amable a su lado. El cuento termina diciendo que la verdad puede ser tan luminosa como el día y tan terrible como un huracán.

Ya por aquel entonces aquel cuento me chocó. Intenté imaginar qué pasaría si yo fuese de cristal. No me gustó nada la idea. Prefería las cosas como estaban, y la sola idea de ser transparente me parecía horrible.

A veces pienso que todos tenemos una caja de Pandora. En ella guardamos cosas que hemos hecho, visto, sentido o vivido y que no le diríamos a nadie. Esa idea me parece tan fascinante como inquietante. Todos tenemos secretos, cosas que no le contaríamos nunca a nadie.

Hace casi cuatro semanas que abrí mi caja de Pandora. De ella salió un secreto, el más oscuro de los que tengo. Era un secreto que me estaba haciendo mucho daño. Era el motivo por el cual me horrorizaba ser transparente y que los demás se enterasen. Ese secreto ya llevaba en mi cajita desde antes de leer el cuento. Para cuando lo leí empezaba a darme cuenta de que contarlo podía acarrear terribles consecuencias.

Me pregunto inevitablemente cómo habría sido mi vida si no lo hubiese guardado. Siempre deshecho la pregunta rápidamente, no tiene ningún sentido a estas alturas.

A veces no tiene importancia guardar ciertos secretos. Otras veces, sin embargo, no se debería. En ocaciones es difícil decidir qué secretos debemos guardar y cuales sería mejor contar. Supongo que intentamos hacerlo lo mejor posible, pero no siempre se consigue.

martes, 19 de agosto de 2008

De vuelta

Es la primera vez que paso más de un mes sin escribir. Hace ya tres semanas que estoy de vacaciones y supongo que al final me he tomado vacaciones de todo. Sin darme cuenta he ido desconectando y sin querer también he desconectado del blog. Me ha venido bien la desconexión total.

Estuve en la isla. Vaciones y reencuentros, no podía pedir más. Al volver siempre me dicen: "vienes distinta". No saben cuanto.

Volví a Madrid y me volví a ir para empezar una segunda etapa de vaciones. Es una etapa más fría en todos los sentidos, pero siempre me ha dado la sensación de que el frío del norte es cálido, se deja llevar.

Y ahora, de repente, me apetece escribir a todas horas. Señal inequívoca de que he descansado lo suficiente y de que he recargado las pilas. Además vuelvo con una novedad: una cuenta Twitter. No sé yo si durará, pero por el momento probaré.

jueves, 17 de julio de 2008

Vivir

Hace cuatro años me sentía estancada. No iba ni hacia delante ni hacia atrás. Parecía que todo era igual y que nada cambiada. Sólo las estaciones.

Hace unos dos años todo empezó a cambiar. No fueron cambios bruscos, sino graduales. Todo ocurrió como debía ocurrir y cuando debía ocurrir. Desde entonces mi vida ha sido muy distinta. No he vuelto a sentir que pierdo el tiempo ni esa sensación de estar pasando por la vida sin rozarla.

Ha habido y hay cosas muy buenas. Y ha habido y hay cosas muy malas. Pero pese a que los últimos meses no han sido especialmente fáciles, en el fondo siempre me he sentido viva. Tanto en los momentos buenos como en los malos siento las cosas de otra manera. A veces pienso en esa sensación como en una efervescencia. Se me acelera el corazón y se despliegan mil sensaciones dentro de mi, la mayoría muy nuevas. Río y lloro. Me emociono.

Mi tía dice que la vida se vive en círculos. Las cosas empiezan y acaban cada cierto tiempo. Ella dice que cada siete años se completa uno. Puede ser. Hay mucho que aprender de una persona que ha perdido a un marido y dos hijos. Sobre todo cuando la ves sonreír cada día, y ves como nunca ha perdido las ganas de vivir. Me encanta cuando dice que pese a todo siempre se ha sentido viva. Desde hace dos años sus palabras tienen más sentido que nunca.

Sentir para vivir y vivir para sentir.